Cinco pescados para la perfecta bandeja de frituras

Se pueden freír muchos tipos diferentes de pescados y mariscos. Y, seamos francos, todos están buenos y son el acompañamiento perfecto para una cañita a mediodía en tu playa favorita. Por ello, no ha sido nada fácil quedarnos con este top cinco de la bandeja perfecta.

Y, ojo, detalle al final para darle el auténtico toque andaluz.

Empezamos por los boquerones. Es que vas al mercado, los ves ahí a 4 pesetas el kilo. Y sabes que están tan buenos que no puedes evitarlo. El boquerón es un pez abundante, fácil de conseguir, fácil de limpiar y preparar y con un sabor suave perfecto para el rebozado.

Salmonetes de roca. Muy andaluz, ya que el Mediterráneo es uno de sus hábitats principales, por lo que no es difícil encontrarlos en el mercado de tu barrio. La mejor época para consumirlos frescos es entre mayo y julio, que es su temporada de pesca. Se trata de un pez con un notable sabor a mar, ya que vive a unos 100 metros de profundidad. Al igual que el boquerón, es muy fácil de preparar y limpiar.

Pijotas. Que es lo mismo que pescadilla, pescada o merluza. Su carne blanca es muy sobrosa y el rebozado en su preparación actúa como un potenciador de ese sabor. Es probablemente, además de uno de los bocados más deliciosos, uno de los más completos en cuanto a aporte nutricional, al ser fuente de minerales como calcio, fósforo, magnesio, sodio, yodo o potasio.

Sardinitas. Las sardinas siempre están buenas. A la plancha, horneadas a la sal o, cómo no, fritas. No hay comilona de pescado que esté completa si no le metes unas sardinas. Con su fuerte sabor marino, es toda una delicia que pocas veces rebozamos. Te animamos a hacerlo.

Calamares. Hombre, por favor. Qué decir. Pescaíto frito por excelencia. Uno de los sabores más característicos en una bandeja de pescado. Sin los calamares estaría sin acabar. Como una corona sin remate de joyería. Puede que lo que hace al calamar uno de los mejores pescaítos fritos sea esa textura entre blanda y cartilaginosa que casa tan bien con el crujiente del frito de la semolina.

Ya que tienes esta estupenda selección de pescados para freír, te recordamos que la forma más rápida de rebozar el pescado es poner la semolina Semol en una bolsa para congelados, añadir las piezas de pescado y agitar con alegría hasta que todas queden toalmente cubiertas por la semolina.

¡El truco final!

El prestige, que lo llaman los ilusionistas, e ilusión es lo que le ponemos a la cocina. Para darle el auténtico toque mediterráneo, añade una capa no demasiado abundante de salmorejo en el fondo de la bandeja. ¡Verás qué acierto!

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