Una de pescaíto frito

¿A quién no se le ponen los ojos –se admite losojo en este contexto– como platos delante de una fuente de pescaíto frito? Exactamente, a nadie. Es uno de los platos estrella de nuestra gastronomía y, en el sur, todo un símbolo de sus fiestas principales.

Seguramente, más de uno habrá notado que en algunos restaurantes la fritura es más amarilla y su textura menos aceitosa que en otros bares o que cuando lo preparamos en casa. No decimos aquí que cada chef no tenga sus trucos y particularidades a la hora de hacerlo y puedan conseguirlo de otra forma, pero con mucha probabilidad ello se deba a que en ese sitio ya han probado a freír con Semol y, como ya nos habrás escuchado en alguna otra ocasión, quien prueba repite. Porque ese es el truco de la diferencia.

¿Podemos freír con Semol todo tipo de pescado?

Sí. Y más. Pero como un buen pescaíto frito con semolina, pocas cosas vas a probar. De todos modos, como dice el refrán, “cada maestrillo tiene su librillo” y nosotros te proponemos nuestra propia elaboración de este manjar de manjares, pecado original y gloría terrenal.

¿Qué vamos a necesitar?

Bueno, fundamental, nuestra propia selección de pescados. Que no falten todos los clásicos: boquerones, pijotas, calamares, chocos y puntillitas. Y hasta podemos ampliar variedad y poner unas gambas y unos salmonetes o lo que más nos apetezca. Esto es siempre al gusto de cada cocinero.

Como somos de tierra de aceiteros, por favor, no nos utlices aceite de girasol para freír el pescado. Un buen aceite de oliva virgen extra le va a dar el toque andaluz que necesita este plato. Una pizca de sal y, por supuesto, nuestra semolina Semol.

Vamos a ello

Como bien sabes, el pescado se puede comprar ya limpio o limpiarlo en casa. Nosotros somos partidarios de los segundo, pero es cosa de cada uno. Aquí lo importante es elegir un pescado fresco. Los pescaítos más pequeños, como los boquerones, pueden freírse sin limpiar. Si hemos elegido merluza o bacalao, los cortamos en taquitos para rebozarlos. Los chocos van en tiras, los calamares en rodajas y las gambas y similares con piel, sin pelar.

El siguiente paso es el ensemolado. Es muy importante que el pescado esté seco despues de haberlo tratado y no haya abundancia de agua, que estropeará la fritura. Ponemos una cantidad generosa de semolina Semol en un plato y pasamos todas las piezas aegurándonos de que queden cubiertas por todas partes.

Y a freír. Cuando el aceite esté a unos 180 grados, esto es, cuando empiece a humear, podremos echar el pescado. Pero recuerda separar las variedades a la hora de hacerlo, ya que cada una tiene distintos tiempos de cocción.

A la mesa

Con todo nuestro pescaíto frito, lo servimos en un plato grande o fuente con algunas rodajas de limón. Un centro de mesa que hará las delicias de todos los comensales y con el que podrás decubrir por ti mismo las ventajas de la semolina. ¡Qué aproveche!

 

 

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