Hay a quien le gustan las patatas fritas churruscaditas y menos hechas por dentro, otros que las prefieren igual por dentro que por fuera. Y lo mismo pasa con las croquetas, que encontrarle el punto al aceite no es tarea de una tarde. Por eso las de tu abuela están más buenas que las de tu pareja. Y si nos vamos a los pescaítos, no hay una cosa peor que ver tu plato de fritos amarilllito, amarillito, y que al darle un bocado se le haya quedado crudo el choco al cocinero.
Pues bien, por todas estás razones, freír es todo un arte y tiene sus trucos.
- Aceite caliente. Para conseguir un frito crujiente y que el alimento no esté crudo por dentro, lo primero que tenemos que saber es que el aceite debe estar a 180 grados antes de meter ni una puntillita. ¿Cómo sabemos esto sin tener termómetro? Es fácil, nada más que empiece a salir el primer humito, esa es tu señal para empezar a freír.
- Eliminar el agua. Si freímos algo que hemos enjuagado antes y no escurrimos bien, el aceite “saltará”, pudiendo no solo afectar a la fritura si no provocarnos algún daño si somos alcanzados por una gota de aceite caliente.
- Aceite reutilizado pero limpio. El aceite tiene una vida útil concreta que se va gastando con el reúso, sobre todo, de los harinados que lo ensucian. Debemos colarlo después de cada uso. Si utilizamos semolina, su uso será más largo. Y en caso de no colarse, esta permanecerá en el fondo de la sartén gracias a su grano más grueso, por lo que nuestros fritos siempre quedarán más limpios.
- Cantidades. Controlar la cantidad de frituras que se hacen al mismo tiempo es importante por dos razones. La primera es que deberemos adecuar la temperatura a la cantidad. Si metemos mucho de un producto que está frío en aceite caliente, este rebajará su temperatura, alterando los tiempos de cocción y el resultado final. El otro motivo es que siempre es conveniente que los alimentos queden totalmete sumergidos para lograr un frito uniforme.
- Para poner en práctica. Teniendo en cuenta estas pautas, ya puedes empezar a probar tus dotes en el arte de freír. Para ello, te recomendamos un alimento muy nuestro y que va muy bien con la semolina Semol: el pescado frito.
Ya tienes la teoría, ahora toca ponerlo en práctica. Dentro de nada, podrás mirar desafiante a tu suegra a los ojos y arrebatarle el podio de los rebozados. Ahora, tú eres el artista.